De Insomnia y Oniria
Crisálida

Nuestro amor es una crisálida, un pedazo de tiempo guardado en el tiempo. Ese milagro que nos une, nos hará madurar mientras nos necesitamos. Para protegerlo de toda acechanza, confié el capullo del amor a los abrazos que nos dimos; que los abrazos son promesa de ser uno solo y prescindir del mundo. Al triunfar, nuestro amor eclosionará y tendrá en sus alas todos los colores de la alegría.

Habrá un día bendito, luminoso, que el amor crisálida se acordará de su vocación de ser vuelo, me dirás “te amo” y nuevamente mariposas de júbilo nos revolotearán en el alma.

oxatana:

Animalitos tipográficos #diseño

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Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Divina, delicada, dulce.

Divina, delicada, dulce.
Dichoso, dedicado, devoto.
Dos diestras despiertas, desmentidas.
Dime, dueña, ¿dejé dudas?
Dejé dátiles divinos donde dientes degustan.

De dolor desvanecí,
de distancia,
de despedidas.

Después dije:
Dame, dueña, dádiva definitiva.
Deja de discernir dentro,
déjame dormir donde descansas.

Dama de dientes diminutos,
de días dorados,
de dorso desnudo.

Desde diciembre declaraste:
Donde dices, digo,
donde duermes, duermo,
donde divisas, diviso.

Desde diciembre, divina,
dejamos de dividirnos;
deshicimos dilaciones,
delirios de dagas,
demonios desgarrados.

Desde diciembre decidimos dos destinos:
Disponga Dios de dos desembocaduras.

Dulce dama distinguida,
divina, delicada, dulce,
déjame decirte dilecta.

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Mario Benedetti

No es que muera de amor, muero de ti.

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines

Love the colors in this pict. (via anfetas)

Love the colors in this pict. (via anfetas)

Elipsis

Vinieron los familiares de él a presentar sus condolencias. Mentira. Iban movidos por el afán de saber más del chisme, alimentar el rumor. Ella los recibió exhausta y no fue hasta que se fue el último de ellos que los asesinó mentalmente, lentamente. Ya habría tiempo de cobrarse la afrenta. Se quedó sola ante el féretro ocupado por un cuerpo amarillento. Le hizo preguntas incontables, algunas en voz alta. Golpeóse con los puños, martirizándose en nombre de aquél que tanto amaba, que tanto amó. Si no fuera por… Y lo que hizo, en su cariño postrero, fue descubrirle la frente para posar en ella un beso, aunque la ternura no le alcanzara para el perdón.

Nini

Ahora que está tan de moda el término “nini” para describir a los jóvenes que “ni estudian ni trabajan”, no deja de recordarme al “ni-ni-ni”, el mote del PPS, el cual, a decir de sus detractores, no era “ni partido, ni popular, ni socialista”.

La preocupación acerca de los “ninis” parece más orientada al morbo, del tipo “¿entonces qué chingados hacen esos muchachos’”, que a buscarles alternativas de educación o empleo; aunque eso sea una rémora que el país arrastre desde los tiempos del “ni-ni-ni” y que se agravara a causa de otro “nini” famoso que se refería a sus adversarios políticos como “a esos ni los veo ni los oigo”.

¿Ni nos incumbe ni vamos a hacer nada uh qué? :p

Una propuesta de logo para el #prCamp

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